CAPÍTULO
XXVI
CROSSED DESTINIES
El
vampiro morocho arqueó la espalda, sentado a horcajadas en la pelvis de su
amante, los gemidos que brotaban de su garganta eran honestamente ruidosos y
eróticos.
—
Nh~ esperng~ por qué estás más grande~.
—
Se te olvidó que soy un teriántropo.
Mi pene, justo ahora, es como el de los lobos.
—
¿Qué~?
—
Que… — Acercarse a su oído, mordisquearle el lóbulo y meter la lengua en su
interior antes de añadir. — Estaré pegado
a ti hasta que haya eyaculado todo lo que tengo acumulado, ChangMin.
—
Nnoh~ — Gimoteó, arañándole el torso cuando su amante empujó una vez más. —
Esperng~-ahh~.