CAPÍTULO
VI. THE LIGHT IN YOUR EYES
~*~
Mokomichi
había estado haciendo un esfuerzo sobrehumano por evitar conectarse a los ojos de la pequeña Ogazawara. Sin embargo, en ese
momento el punzante dolor que aquejó sus ojos fue tan violento que lo hizo
sacudirse. El ardor en sus pupilas era evidente, la conexión a los ojos de
Chiasa parecía inevitable. Y él no tuvo más remedio que rendirse y permitir la visión. Tirado en el piso de una nueva
habitación de hotel en el distrito Jongno-gu (a donde se había asegurado de no
volver durante todos esos días), el teriántropo abrió los ojos, mirando una
escena que lo dejó perplejo por un par de segundos. Pero que llenó de ira todo
su ser.
Chiasa
estaba en peligro. Y el vampiro morocho no estaba alrededor. Aunque Mokomichi
juraría que estaba desesperadamente tratando de llegar a su pequeña.
—
¡Ayúdame, papi! — El llamado temeroso
de la pequeña activa en el teriántropo una fuerza que no se conocía.