CAPÍTULO
XIV
THE CALM BEFORE THE STORM
Cuando
Park arrastró a su amante a otra de las zonas del antro en el que estaban, Kim
no tuvo ni pizca de voluntad para negarse, no cuando su erección continuaba
atrapada entre sus ajustados pantalones de cuero negros y el pequeño vibrador
hacía estragos en su interior con esas vibraciones que golpeaban contra su
carne y le mantenían expectante al trozo de carne caliente que por esos instantes
abandonó su interior, pero todavía sentía palpitar contra sus nalgas pues el
lycan caminaba pegado a él.