CAPÍTULO
XX
BLUE
MOON
Jung
y los demás miraron a la mujer con aire calculador. Nima se acercó, abrazando a
su hermana con el aire fraternal que indudablemente los une.
—
Tardaron en aparecer, Nyoko.
—
Sabes cómo son, Nima. Los extraños
despiertan su instinto. Es ilógico, sin embargo, que llevemos una eternidad encerrados en esta isla. Si
por mí fuera, todos y cada uno de nosotros ya habríamos explorado el mundo
exterior, y mostrado por qué somos superiores a todos.
—
Nyoko, mide tus palabras. El mundo ahí afuera no es tan dócil como crees.
—
Hermano, nosotros tampoco somos tan inútiles, es solo que el Clan se ha
acostumbrado demasiado al anonimato. Por lo tanto, iré con ustedes. — Dijo,
finalmente volviendo su atención al grupo.